Publicaciones sobre la experiencia docente del CCH

Espacio Libre. Compartir para crecer juntos.
Nuevos Cuadernos del Colegio Número 3


Fecha: 2013-11-28
Área: General
Materia: General
Temática: Conocimiento de los alumnos
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Autor(es)
María Guadalupe Lomelí Radillo

Palabras clave: participación activa de los alumnos, conocimiento de la población estudiantil, libertad de expresión, formación reflexiva y crítica.

En la Secretaría Académica del Colegio, teníamos la sensación de que conocíamos poco acerca de nuestros estudiantes. Sabíamos algo acerca de su perfil socioeconómico, sabíamos el número de los que estaban inscritos, qué materias adeudaban, cuánto tiempo requerían para terminar sus estudios de Bachillerato y cuáles eran las carreras de mayor o de menor demanda. Pero no sabíamos qué pensaban acerca de su paso por el Colegio, cómo afectaba éste su vida, qué esperaban en un futuro cercano o cómo veían a sus profesores.

Con la idea de saber qué otras cosas aprendían los alumnos, más allá de lo señalado en el plan de estudios, en 1984 llevamos a cabo un proyecto al que llamamos Espacio Libre, que consistió en una serie de cinco concursos diseñados con la intención de ofrecerles un espacio en el que libremente pudieran expresarse a propósito de diversos tópicos. Para realizar este proyecto, integramos un pequeño equipo en el que participaron Elisa Azpiazu Montiel, Olga López Lugo, Elsa Guerrero Salinas, Sara Martha Rodríguez Bravo y Ramón Tamayo Ortega.

Con estos concursos, buscábamos que los jóvenes pudieran manifestar su creatividad e iniciativa, exponiendo críticamente sus puntos de vista, sus inquietudes, sus anhelos y expectativas, revalorando, mediante la exposición de sus vivencias, su propia dimensión como estudiantes y como individuos.

Se los invitó a hablar de lo que les gustaba o les irritaba del Colegio, a pensar y a comentar acerca del ambiente o de sus profesores y compañeros. También esperábamos que nos contaran de algún personaje que hubieran querido ser o bien que de ninguna manera imitarían, pues representaba todo aquello que rechazaban.

Igualmente, nos interesaba saber si eran capaces de imaginarse a sí mismos 15 años más tarde: ¿Qué estarían haciendo? ¿Qué pasaría a su alrededor, a fines del siglo XX?, ¿Qué cambios esperaban o temían que ocurrieran?

En el Departamento de Apoyo al Aprendizaje, se diseñaron carteles y trípticos con un formato que consideramos atractivo y con un lenguaje directo y sencillo, para invitar a cualquier alumno de alguno de los cinco planteles a participar de manera directa. La composición final fue realizada por Jorge de Anda.

Como ejemplo, citaré el breve texto que contenía el cartel y el tríptico con los que se invitó a participar en el primer concurso, Carta al Profesor Anónimo:

¿Alguna vez has deseado comunicarte con tus profesores?; ¿Te gustaría agradecerles algo, hacerles una sugerencia, plantearles algún problema o simplemente platicarles como amigos?

Si estas son algunas de tus inquietudes, se te invita a participar en el concurso “Carta al Profesor Anónimo”, en el cual puedes escribir libremente tus opiniones, sentimientos y problemas al profesor que más te haya impactado, influido, limitado, ayudado o desanimado durante el tiempo que llevas como estudiante del CCH.

Si estás interesado en participar, lo puedes hacer colocando tu carta en el buzón que estará colocado en la Secretaría de Servicios Estudiantiles de cada plantel.

Bases

§  Ser alumno del CCH

§  La extensión de la carta no debe ser mayor a dos cuartillas, escritas a máquina.

§  El nombre del profesor a quien dirijas la carta no debe aparecer en ella, y el trato que le des debe ser tan digno como el que se espera de cualquier universitario.

§  Firma tu carta con un seudónimo y deposítala en el buzón de tu plantel.

§  En sobre aparte, identifica con tu seudónimo tu nombre completo y número de cuenta, y deposítalo junto con tu carta.

El Jurado Calificador estará integrado por profesores de los cinco planteles y de diferentes áreas.

La decisión del jurado será inapelable, y será publicada el 7 de mayo en la Gaceta del CCH.

El comité organizador se reserva el derecho de publicar las mejores cartas, hayan o no sido premiadas; pues consideramos que todos tenemos algo que decir y compartir, y en la medida en que lo hacemos crecemos juntos.

Premios:

Primer lugar….equivalente a $5 000.00

Segundo lugar….equivalente a $3 000.00

Tercer lugar…. Equivalente a $2 000.00

Menciones honoríficas a juicio del jurado.

Fechas: Inicio febrero 20, límite marzo 16.

Para cada concurso se dispuso de buzones especiales en cada plantel, para recoger las aportaciones y en la fecha acordada fueron recogidos para ser abiertos en la Secretaría Académica.

En todos los casos, se solicitó a los participantes que firmaran su aportación con un seudónimo y, en sobre aparte cerrado, entregaran los datos personales de manera que pudiéramos relacionar el seudónimo con el autor para la premiación.

Una vez recibidos en la Secretaría Académica, los trabajos se abrían, se foliaban y se fotocopiaban. Siempre se revisaba que no hubiera elementos que permitieran saber el nombre del autor o el plantel de origen. En el primer concurso, se cuidó especialmente que no fuera posible identificar el nombre del profesor destinatario.

Para que participaran como jurados, invitamos a destacados profesores de los cinco planteles y de las cuatro áreas. Un grupo diferente en cada caso.

El día señalado para la revisión de los trabajos, se les hacía entrega de una copia así como de la convocatoria con la que se había invitado a los estudiantes. Las reglas para evaluar y decidir a los tres ganadores debía ser resultado de la deliberación de los mismos jurados.

La primera reacción de los jurados fue similar en todos los casos: querían que se les entregara una especie de protocolo que pudieran usar para evaluar. Tardaban un poco en comprender que buscábamos que se involucraran directamente en el proceso y determinaran ellos mismos los criterios que debían aplicar para emitir su fallo.

En todos los procesos de evaluación, encontramos que la mayoría de los jurados decidía leer un gran número de trabajos, no sólo los que proporcionalmente les correspondían. En el caso de Carta al profesor Anónimo, cada jurado leyó todos los trabajos recibidos, para lo cual dedicaron una gran cantidad de tiempo.

Los cinco concursos a los que se convocó, fueron los siguientes:

1.      Carta al profesor anónimo. Mediante éste, queríamos conocer qué imagen tenían los alumnos de nosotros como profesores y de qué manera habíamos podido influir en su desarrollo.

(Convocatoria abierta del 20 de febrero al 16 de marzo)

2.      Túnel del tiempo. En este evento queríamos saber qué personaje había tenido importancia en la vida de los alumnos y cuál era la imagen o rasgos que destacaban de él. Esperábamos que nos contaran qué aspectos del personaje admiraban o cuáles detestaban. En este evento pudieron participar en alguna de tres modalidades: ensayo, entrevista o autorretrato.

(Convocatoria abierta del 19 de marzo al 11 de mayo)

3.      Transición. Con él esperábamos conocer las vivencias que los alumnos valoraban en su paso por el Colegio y la forma en que habían influido en su vida. Queríamos que compartieran con nosotros aquellos hechos o personas que habían tenido un impacto especial en su paso por el CCH.

(Convocatoria abierta del 14 de mayo al 8 de junio)

4.      1999 nos sirvió para conocer lo que esperaban, anhelaban o temían al acercarse al final del siglo, cuando la mayoría de ellos tendría alrededor de 30 años de edad.

(Convocatoria abierta del 11 de junio al 20 de julio)

5.      Inventario fue diseñado para conocer cómo veían y sentían el entorno que los rodeaba, más allá del ámbito del Colegio. Queríamos saber qué les irritaba, qué les satisfacía y qué tipo de ciudadanos se consideraban.

(Convocatoria abierta del 30 de junio al 18 de julio)

Para la presentación de los trabajos, excepto en el primer concurso, solicitamos que no excedieran de cinco cuartillas.

Algunos resultados que se pueden destacar

Pudimos recibir y analizar alrededor de 900 trabajos. Un número aceptable, si consideramos que, además de la convocatoria, no hubo mediación alguna para promover la participación.

En los trabajos pudimos advertir frescura, atrevimiento, ingenuidad, compromiso, espontaneidad, seriedad, generosidad y libertad.

Así mismo, pudimos compartir la experiencia con poco menos de 50 profesores de los cinco planteles y de todas las áreas, que participaron como jurados.

En el caso de Carta al profesor anónimo:

Los alumnos mostraron un gran esfuerzo de reflexión para poner por escrito su pensamiento acerca de la buena o mala imagen que algún profesor dejó en ellos.

Para muchos de los alumnos de esas generaciones el profesor representaba un ideal o prototipo de lo que querían llegar a ser, mientras que a otros les parecía importante denunciar, por ejemplo, el ausentismo, cuando decían en algunas de las cartas: “…el ausentismo de los profesores se palpa, se siente en cada momento, más al inicio y al término del semestre, y lo que es peor, los propios alumnos lo fomentamos…”

Respecto a la forma como algunos profesores se comportaban, alguno decía: “Eres autoritario, egoísta, te aprovechas de tu posición y me humillas. Te portas grosero y exiges un respeto que no me das”.

Para otros estudiantes, llegar al Colegio, conocer a sus compañeros y a sus profesores significó mucho, tal como lo expresaba alguno de ellos: “Al llegar al Colegio y conocerlo a usted, viéndolo entrar siempre al salón con su singular sonrisa y entusiasmo, que nos transmite confianza para que participemos en clase; con la paciencia con que nos escucha al discutir nuestras ideas y la forma en que nos encauza hacia la razón, así mismo la confianza que deposita en cada uno de nosotros, eso rompe totalmente el prototipo de maestro de la primaria y secundaria, que se concretaba a dar su clase sin que los alumnos tuvieran una plena participación”.

Es interesante señalar que, cuando se referían a los profesores del Área de Talleres y de Historia, lo hacían con gran familiaridad, mientras que al hablar de los de Ciencias Experimentales, mostraban una cierta distancia, sobre todo con los de Física y a los del Área de Matemáticas los trataban como personas muy inteligentes, pero difíciles de comprender. Esto puede encontrarse en varias cartas, como: “…tengo motivos para considerarle una persona muy capaz e inteligente, quiero expresarle mi admiración y respeto, pues es usted una persona muy especial, pues siempre he pensado que quien entiende las Matemáticas, lo entiende todo”.

Es importante destacar que, en ninguna de las cartas de los alumnos, pudimos encontrar un trato grosero o despectivo hacia sus profesores.

Algunos de los seudónimos utilizados por los alumnos: Atahualpa, El águila escritora, Sagitario, El condenado Pepe, Introvertido, El escarabajo, El incomprendido, Garra, El aprendiz, Pelón, Lejana, Iván el Pachorro, Torricell, Por esas viejas tradiciones, Minotauro, Hipócrito, El tulipán negro y Adax,

Es interesante señalar algo que ocurrió, al terminar el primer concurso. Una vez publicados los trabajos de Carta al profesor anónimo en una modesta compilación, la Directora General del Bachillerato del Colegio, Consuelo Ortíz de Thomé, envió un ejemplar al Dr. Jorge Carpizo Mc Gregor, Rector de la Universidad en ese momento. Dos días después recibimos una invitación para entrevistarnos con él y hablarle acerca del proyecto Espacio Libre.

Nos recibió y escuchó con interés y, al final de la entrevista, nos comentó que hablaría del proyecto con directores de escuelas y facultades. Días más tarde nos comentó que les había pedido llevar a cabo en sus dependencias un concurso similar al de Carta al Profesor Anónimo, indicándoles que nombraran a un representante para que se entrevistara con nosotros y pudiéramos colaborar para poner en marcha el proceso.

La reacción en las diferentes dependencias fue, en general, adversa. Al personal designado para participar en el proyecto no le pareció conveniente que se fomentara, de manera institucional, una participación tan libre y sin acotaciones. No creían que los alumnos respondieran dignamente ante tal apertura. Después de varias semanas de intentarlo, los resultados fueron muy pobres y, poco después, ya no se volvió a hablar del asunto.

El concurso Túnel del Tiempo

Queríamos saber quiénes eran los héroes de nuestros alumnos, qué valores y características reconocían en esos personajes. La convocatoria señalaba:

¿Hay algún personaje en la historia de la humanidad que te haya impactado especialmente?, ¿Hay alguno que hubieras querido ser, que te haya dejado algo significativo, o bien que de ninguna manera imitarías?

Si este fuera el caso, te has preguntado… ¿por qué?, ¿cómo era la época en que vivió?, ¿contra qué tuvo que luchar?, ¿cómo repercutieron entonces y ahora sus pensamientos, sus acciones o sus valores?

Si te has hecho estas preguntas, y quisieras conocer o dar a conocer a este personaje desde tu propia perspectiva, Espacio Libre te invita a que expreses y compartas tus puntos de vista, enfoques o análisis, participando en cualquiera de las tres modalidades de este concurso:

§  Ensayo… desarrolla el tema sobre tu personaje elegido.

§  Entrevista…!Resucítalo! imagina que lo entrevistas, y desarrolla, con base en un guion, las preguntas y posibles respuestas.

§  Autorretrato… Finge que eres tú ese personaje,

En cada una de las modalidades deberás reflejar fielmente su personalidad, así como los aspectos que más te hayan impactado.

 

Entre los muchos personajes seleccionados por los alumnos encontramos a Sócrates, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Cristo, Ana Frank, Ernesto Ché Guevara, Luis Pasteur, Pancho Villa, Cuauhtémoc, Gandhi, Adolfo Hitler, Maquiavelo, John Lennon, Paul Sartre, Benito Juárez, Moctezuma, Walt Disney, Jim Morrison, Pablo Neruda y Sor Juana Inés de la Cruz.

Entre los diálogos escritos pudimos encontrar: “…lo único que no me checa de estos tiempos es que finalmente vivimos en un sistema tan corrupto que no nos queda otra alternativa que afiliarnos a él” (Sor Juana Inés de la Cruz).

Al entrevistar a Pancho Villa, le asignaron la personalidad consagrada por Pedro Armendáriz en el cine y lo ubicaron en 1984. En la entrevista encontramos, por ejemplo, “No muchachito, si hoy tratáramos de armar la bola para resolver injusticias, también seríamos incomprendidos y lucharían contra nosotros”.

Es interesante señalar que, como en el caso de Carta al profesor anónimo, los alumnos mostraban gran seguridad al hablar de personales como Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco Villa o Ernesto Guevara, mientras que personajes como Einstein o Luis Pasteur eran tratados de manera distante.

En la entrevista a Sor Juana Inés de la Cruz, Monroe se permitió darle una apariencia hippie y colocarla con las piernas entrelazadas sentada sobre una de las bancas de concreto típicas de cualquiera de los planteles, mientras que, en la entrevista a Albert Einstein, BJ Mc Kay se limitó a hablar sobre sus datos biográficos, sin dar lugar a ninguna interpretación de la personalidad del personaje.

El autorretrato fue la modalidad menos utilizada por los alumnos, mientras que mostraron sentirse más a gusto con la entrevista.

Algunos de los seudónimos usados por los alumnos fueron T Magnum, 007, La Ynsurgencia, Axayacatl, Gama 84, New Nazi, Monroe, BJ Mc Kay, Hernán, Schlinder y Kamil.

Concurso Transición

En la convocatoria se les pedía que hablaran de la influencia que creían había tenido el Colegio en sus vidas. Esperábamos que nos hablaran de la forma en que los compañeros, los amigos, los profesores o los eventos y circunstancias habían afectado sus decisiones o cambiado su manera de ver la vida. La invitación decía:

¿Has pensado alguna vez en la influencia que tiene o ha tenido el CCH en tu vida?

¿Te gustaría expresar cuáles han sido tus experiencias en él, quiénes han sido tus mejores compañeros; quién te ha servido de ejemplo; qué logros has tenido y qué nuevos retos te has propuesto enfrentar?

En la vida de estudiante es cuando se fraguan y consolidan nuestros principales rasgos para llegar a ser adultos, es por tanto, una etapa muy importante en donde los amigos, profesores, hechos, circunstancias y dificultades, conforman en gran medida lo que somos. De todo esto venimos a darnos cuenta hasta que dejamos de ser estudiantes y nos queda como un recuerdo de una época especial.

Quizá también para ti transcurra un buen tiempo antes de que te percates de alguna de estas cuestiones, por lo que te invitamos a que lo hagas ahora, participando en este concurso.

En las participaciones encontramos que muchos jóvenes consideraban que su paso por el Colegio les había permitido: “…aprender a participar, a saber que tenían voz y que ésta era escuchada”.

Para muchos, el Colegio “…les había enseñado a tener una mente más abierta y sobre todo, habían encontrado un espacio donde se respiraba un ambiente de libertad”. En el CCH habían “…aprendido a diferenciar libertad de libertinaje”.

Al investigar, entendían que no debían conformarse con la versión que les daba un determinado autor y que debían encontrar sus propias explicaciones. Según sus afirmaciones: “…aprendían a tener una mente crítica ya que cada quien debía buscar la información necesaria para llegar a sus propias conclusiones. Había que cuestionar los conocimientos adquiridos y cuestionar las conclusiones de los demás”.

Para algunos “El paso por el CCH es un reto que debe afrontarse con la mayor responsabilidad. Aumenta la responsabilidad al tener que buscar más y mejor información. El sistema del Colegio no está diseñado para transmitir información sino para establecer un diálogo con nosotros mismos y con los demás”.

Algunos decían que “Por primera vez, en el Colegio podían aprender a aplicar sus conocimientos a lo cotidiano”.

Muchos consideraban que “… en el Colegio se les guiaba no se les vigilaba”, aunque para algunos la falta de supervisión los “desorientaba”.

Unos alumnos consideraban que “…los padres nos dan apoyo, los profesores, experiencias y valores y el Colegio, libertad”.

Alguien decía “Los alumnos no son objetos sino personas que esperan la oportunidad para superarse. Mi estancia en el CCH ha sido una experiencia inolvidable donde las posibilidades de cambio en todas las áreas están abiertas para la imaginación y la creatividad. Realmente estoy encontrando la otra mitad del mundo”.

Algunos de los seudónimos empleados por los alumnos fueron Rosario Castellanos, La risueña, La chilindrina, Sino, El peregrino, Pericles, El príncipe, Faisán, Regiomontana, Kiss y Antinoo.

El concurso 1999:

Esperábamos que los alumnos cayeran en la tentación de imaginar el futuro, 15 años después, cuando tuvieran alrededor de 30 años de edad. La convocatoria señalaba:

Imagínate a ti mismo en ¡1999!

¿Cómo serás entonces?, ¿quiénes y cuántos seremos?, ¿cómo será nuestra sociedad?, ¿qué avances científicos y tecnológicos se habrán logrado, ¿con quién compartiremos nuestro mundo?

Te invitamos a que compartas tus perspectivas y predicciones, participando en este concurso.

Los alumnos participaron mediante ensayos sobre lo que esperaban que sería su vida personal, la situación futura del país y otros presentaron relatos de ciencia ficción, donde incluso las computadoras terminarían por dirigir a la humanidad.

En sus aportaciones pudimos encontrar diferentes elementos como “El desempleo será mayor; la gente se interesará más por estudiar pues solo así se abrirá paso en la vida; la escuela irá reemplazando al hogar en la educación de la gente”, “… la clase humilde será cada día más pobre y el país el más endeudado del mundo”. Opinaban que el deterioro ambiental aumentaría sensiblemente y que la corrupción invadiría todos los ambientes.

Para otros, los optimistas, habrían alcanzado una “…excelente formación profesional y tendrían un trabajo emocionante”; México sería el país del cambio y la libertad”; “… el PRI ya no gobernaría”; “…el siglo XXI sería la era de los contrastes y se avanzaría en la conquista del espacio pero aumentaría la hambruna y la pobreza”.

Algunos de los seudónimos utilizados por los alumnos fueron Albert Einstein, La Cosa Nostra, Génesis, John Lennon, Acertha, Heracles, Robin Hood, El Águila Solitaria, Atenea, Rojo, Soñadora, Aquiles, Lucrecia Borgia, Pensativa, Manuel Acuña, El pesimista, Kronos, Julio Verne, El realista y Soledad

Concurso Inventario

En este segmento, queríamos saber cómo veían su entorno más allá del espacio escolar, qué habían aprendido y seguirían aprendiendo fuera del Colegio, en síntesis, queríamos saber qué tipo de ciudadanos se consideraban.

La convocatoria decía:

¿Cuántas veces te has sorprendido al “descubrir” personas, cosas o hechos que te rodean sin que hubieras advertido, ¿has tenido la satisfacción de encontrar riqueza en lo simple, en lo cotidiano?, ¿ante cuántas situaciones te has irritado al sentirte impotente para ofrecer una solución?, ¿alguna vez te has descubierto capaz de realizar algo que no creías posible?.

Seguramente para las más de estas preguntas tienes mucho que aportar, por eso te invitamos a que lo hagas a través de este concurso.

En diferentes trabajos encontramos expresiones tales como:

“Al hacer un inventario he encontrado que mis padres son lo más importante para mí, después, mis amigos”.

“Estar en el CCH me ha permitido conocer toda una gama, los que tienen alimentación precaria, los que han sido corridos de sus casas, los niños bien, los grillos, los políticos, los ateos, lo fanáticos, los que viven en la canchas de basket, los marginados, los fósiles…. Si todos estamos aquí es porque queremos crecer juntos”.

“Lo que más me irrita es el poco respeto que los mexicanos tenemos por el medio ambiente. Nosotros debemos hacer algo para resolver ese problema. Sólo conservando lo poco que nos queda dejaremos algo a las nuevas generaciones”.

“He aprendido a valerme por mí misma, a resolver mis problemas, a respetar las ideas de los demás… a ser yo misma”.

“He forjado en el CCH mis metas y he definido mi personalidad”.

“Me parece que esto no va a parar, he empezado a madurar y voy a seguir”.

Algunos de los seudónimos usados por los alumnos fueron Relámpago, Cervatillo, Dulcinea, Pecas, Loquillo, Cloe, Greg, Fresita, Guauxochitl y Un Alma Más.

Quienes participamos en la organización de Espacio Libre no hemos dejado de sentirnos orgullosos de los resultados. Creímos que era nuestro deber dar espacio libre y apostar a la generosidad y la riqueza de nuestros alumnos y no nos equivocamos.

Verificar que la participación libre, para la que procuramos no ejercer ningún tipo de presión, nos permitió vislumbrar una esfera muy rica de la formación de los alumnos que estudiaban en el Bachillerato del Colegio. Un gran bagaje que queda, más allá de lo aprendido en clase.

Finalmente, puedo decir que reafirmamos nuestra convicción de que la tarea de ser hombres requiere, como condición, aprender a gozar y a vivir en libertad.Ì