Publicaciones sobre la experiencia docente del CCH

Hacia dónde va el Bachillerato CCH de la UNAM y sus perspectivas de actualización: una mirada desde la experiencia docente en el Área de Ciencias Experimentales
Vigencia del Modelo Educativo del CCH Fascículo 2 / Versión corta


Fecha: 2021-01-04
Área: Ciencias Experimentales
Materia: Química I y II
Temática: Concreción del Modelo Educativo
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Autor(es)
Francis Navarro León
Héctor Roberto Miranda Pérez
José Francisco Cortés Ruiz Velasco
Adriana Hernández Ocaña

Palabras clave: Modelo educativo, vigencia del modelo educativo, modalidades educativas, estrategias didácticas para ciencias experiementales

El bachillerato CCH de la UNAM es un referente educativo innovador diferente de cualquier otro bachillerato por sus programas de estudio, sus contenidos y cada uno de los componentes que los integran, ya que se manifiesta y pone en práctica el Modelo Educativo del CCH y sus principios educativos: “aprender a aprender”, “aprender a ser”, “aprender haciendo”, y uno más que incorporamos, el “aprender a convivir”.

En este Modelo Educativo y como lo señala el Dr. Bazán, “La Cultura Básica es una cultura de habilidades” que caracteriza al Área de Ciencias Experimentales (Química, Biología y Física), la cual se describe y define en el PEA a través de principios, conocimientos, aprendizajes, habilidades y actitudes por medio de las cuales los estudiantes logran una formación científica y humanística que les permite solucionar las situaciones problema cotidianas que se les presenten.

Es así que, desde la experiencia docente vivida, consideramos que la cultura básica gradualmente se va logrando y fortaleciendo a lo largo de la formación que el estudiante vive, durante su estancia en el bachillerato, en cada una de las diversas materias que cursa del Área de Ciencias Experimentales. Esta cultura, en especial, se va alcanzando cuando al estudiante se le pone en “conflicto cognitivo” a través de una pregunta o situación problema y, sobre todo, se va desarrollando y fortaleciendo cuando a través del trabajo experimental, realizado en las aulas-laboratorio curriculares y en los laboratorios del SILADIN, el joven bachiller pone en práctica y aplica las habilidades y los aprendizajes logrados a fin de encontrar posibles respuestas (hipótesis) al (los) problema(s) planteado(s).

Para que los estudiantes logren verdaderos aprendizajes significativos, en este modelo educativo del CCH, durante el proceso de aprendizaje y durante cada una de las sesiones de aprendizaje experimental, el docente además de guiar, asesorar y dirigir el trabajo cumple funciones didácticas y metodológicas importantes y valiosas que enriquecen su labor cotidiana.

Por lo anterior, los profesores del área de las ciencias naturales consideramos que la actividad experimental es la mejor herramienta para lograr que los estudiantes se formen en habilidades conceptuales, procedimentales y actitudinales que le serán útiles para lograr y fortalecer los conocimientos, los aprendizajes significativos y la cultura básica que los van a caracterizar como egresados del bachillerato CCH.

Bajo este marco y dentro del ámbito educativo y de aprendizaje experimental, la cultura básica y la formación integral del estudiante se adquieren y desarrollan a través de las competencias y las habilidades conceptuales, procedimentales y actitudinales que caracterizan al Modelo Educativo del CCH, es decir el qué, el para qué, además de ¿cómo saber si se ha aprendido?

Ahora bien, si a partir de la experiencia vivida como docentes del Área de Ciencias Experimentales en el Bachillerato CCH de la UNAM, intentamos actualizar o reformular la Cultura Básica en Química, Biología y Física para fortalecer aprendizajes, conocimientos, habilidades y actitudes en los alumnos que egresan, es fundamental dar mayor atención al menos a dos de los cuatro pilares asociados al Modelo Educativo, el “aprender a aprender” y el “aprender haciendo”; para el primero de manera prioritaria es pertinente contar con una propuesta temática integral para cada uno de los cuatro cursos de Química, Biología y Física, que se imparten en este ciclo educativo, es decir lo que no se debe dejar de enseñar y aprender; sin duda en esta propuesta temática y conceptual se debe considerar la integración-extensión de los temas, los contenidos básicos conceptuales y el tiempo para el desarrollo de cada uno.

Para fortalecer el pilar educativo “aprender haciendo” y como parte de la cultura básica en las tres materias, no es suficiente con enseñar y aprender “el qué”, también es importante que los jóvenes aprendan el “cómo hacerlo” a través de la metodología científica experimental, es decir, a través del fortalecimiento de la Enseñanza y el Aprendizaje Experimental.

Como se mencionó en párrafos anteriores, idealmente en las ciencias experimentales, la cultura básica se logra enseñando y aprendiendo, con significado, los contenidos básicos y fundamentales del saber químico, biológico y físico, vinculado y relacionado con el conocimiento de la naturaleza y la sociedad que forman parte de la vida cotidiana y cultural de los jóvenes estudiantes; por ello, la cultura básica se debe iniciar a través de la formación integral que reciben los jóvenes bachilleres a lo largo de los cursos de Química I, Química II, Biología I, Biología II, Física I y Física II, que se imparten durante los primeros cuatro semestres del bachillerato, y fortalecer esta formación integral a lo largo de los cursos de Química III, Química IV, Biología III, Biología IV, Física III y Física IV, que se imparten durante el 5º y 6º semestres.

Por lo anterior, este ejercicio docente de formar en lo básico a los estudiantes representaría:

  1. Distinguir los componentes fundamentales (la estructura conceptual) del saber químico, biológico y físico en el bachillerato del CCH¸ esto es, dar estructura y organizar el campo disciplinario de estas materias con sentido lógico e interdisciplinario.
  2. Delimitar los aprendizajes clave por semestre, su gradación, relación e interrelación entre las tres materias. Estos en su conjunto, deberán mostrar los conocimientos básicos a desarrollar.
  3. Diseñar, organizar y desarrollar ambientes de aula para una interacción, convivencia y participación que propicie múltiples formas de aprendizaje, de fortalecimiento de conocimientos, habilidades y de actitudes.

Sin duda, bajo este marco y como se mencionó antes, para la actualización y fortalecimiento de la cultura básica del estudiante de hoy que egresa de este modelo de bachillerato, es prioritario dar atención a la formación, el desarrollo y el fortalecimiento de las habilidades procedimentales (el “aprender haciendo”) pero, para ello, también es fundamental iniciar la formación en la enseñanza experimental de los jóvenes profesores de reciente ingreso ya que ambos personajes son centrales —durante el proceso educativo— para alcanzar dos metas importantes del modelo educativo: el perfil de egreso de los estudiantes y la cultura básica que los profesores debemos ofrecerles.

Por lo anterior, podríamos recurrir a reflexionar sobre ¿qué es cultura básica?, ¿qué es lo básico que un estudiante de bachillerato debe vincular con su entorno y vida cotidiana? Pareciera que básico es lo elemental que alguien pudiera conocer o llevar a cabo, para actuar de determinada forma, por ello, pareciera que ya algunos de los contenidos temáticos en cualquier materia son parte del contexto cotidiano del estudiante y por lo tanto se esperaría que no sólo se sean conocimientos, sino que lleguen a ser aprendizajes significativos acordes a la edad en que se encuentran.

Y…como ya se mencionó, hablar de una cultura básica es hablar de una cultura de habilidades que el estudiante requiere aprender a aprender porque son el cimiento sobre el que se apoyan otras habilidades, otros aprendizajes y conocimientos básicos y fundamentales que serán útiles para la vida futura del joven estudiante. Por lo tanto, siempre es pertinente tener presente lo anterior, ya que el Colegio fue concebido con la finalidad de que los alumnos se formen y aprendan a aprender, a convivir y mejorar su entorno social. A través de las materias del Área de Ciencias Experimentales, los estudiantes aprenden a pensar por ellos mismos, pueden expresarse, hacer cálculos y adquieren los principios de una cultura científica y humanística, pero… ¿cómo se logra lo anterior? Sin duda lo vamos a lograr si fortalecemos la transversalidad y la integración de los aprendizajes en los programas de estudio de las diferentes materias de las áreas y departamentos.

Sin embargo, los programas de estudio de las ciencias experimentales son temporales, la ciencia y su didáctica avanzan y con ellas la oportunidad de retomar nuevos rumbos, cambiar posturas, abrirnos a la posibilidad de entender las verdades en un espacio y tiempo determinados.

Y es en este sentido que con el trabajo colegiado que hemos realizado entre los docentes, podemos dar testimonio de un conjunto de prácticas didáctico-pedagógicas que buena parte de la comunidad docente de Química, Biología y Física en el Colegio en su quehacer diario y cotidiano han adaptado, así como de que se han incorporado aquellas actividades innovadoras de enseñanza y aprendizaje que representan valiosos esfuerzos para poner en práctica los postulados de nuestro Modelo Educativo, entre ellas destacamos las Actividad Experimental, en la que se aplica y pone en práctica la Metodología Científica Experimental, el Enfoque de Desarrollo Sostenible, la Química Verde, la Técnica de Microescala, el Enfoque CTS-A, los Protocolos Guía (para el diseño del experimento y para saber qué tan verde es el experimento), las Técnicas ABProblemas y ABPreguntas, el Aprendizaje Colaborativo, la Metodología Flipped Learning (Aprendizaje Invertido), entre muchas otras.

En relación con las herramientas, estrategias y formas alternativas para la evaluación de los aprendizajes alcanzados, entre otros se aplica: el Mapa Conceptual, Mapa Mental, la V de Gowin, Diagramas de Flujo, Rúbricas, Líneas del Tiempo, Listas de Cotejo y el Portafolio, etc.

Sin duda, la base y el éxito de esta metodología de enseñanza y aprendizaje experimental, que gradualmente promueve aprendizajes situados y permanentes, el desarrollo de habilidades conceptuales, procedimentales y actitudinales, así como el fortalecimiento de competencias blandas, transversales y disciplinares específicas en nuestros estudiantes, se debe al trabajo colaborativo que se realiza entre profesores colegas, en el que se comparten ideas, experiencias e innovaciones educativas.

Por otro lado, hoy, no podemos soslayar que, bajo el complejo panorama de la contingencia sanitaria actual, se nos presenta el gran reto de incorporar en nuestra ya tradicional planeación didáctica, la educación y enseñanza a distancia a través de cursos online o semipresenciales, desde una perspectiva innovadora. En la medida de lo posible, para la nueva docencia, las acciones y actividades de esta planeación deben considerar no solo a los estudiantes con posibilidades de conexión a Internet, equipo de cómputo, autodisciplina y disponibilidad a trabajar en línea, sino también a aquellos que no tienen acceso a lo antes señalado.

En consecuencia, para lograr lo antes descrito y poner en práctica un modelo educativo renovado, fortalecido y actualizado, se requiere que los docentes de esta institución, además de ser creativos, críticos, constructivos e ingeniosos, posean aquellas habilidades y competencias humanísticas que les faciliten orientar y guiar el aprendizaje de sus estudiantes con novedosas metodologías, técnicas, enfoques, estrategias didácticas y formas alternativas de evaluación de los conocimientos, aprendizajes y habilidades alcanzadas, en las que las tecnologías (TICs) se utilicen como herramientas que apoyan el proceso de enseñanza y de aprendizaje.

Finalmente, y con base en nuestras experiencias, sabemos que en estos momentos la enseñanza se verá fortalecida a través de la comprensión. Pasemos de la incertidumbre y la vulnerabilidad de no regresar pronto a nuestros espacios, a la comprensión de que la formación académica continúa y con mayor fuerza al encontrar tantas vías de comunicación, que sería difícil no sentir el placer de seguir aprendiendo para enseñar.